Cautivados por su sabor, quienes han tenido la oportunidad de probar este manjar, afirman que no hay ninguna otra carne que supere su sabor, entonces ¿qué hace del Wagyu un corte tan inolvidable?

Una textura para recordar

De origen japonés, el Wagyu, se distingue por su marmoleado. Esta peculiar infiltración de grasa en el músculo con la que cuenta, hace que, al fundirse a 22 grados en manos expertas, alcance un sabor suave y dulce.

El Wagyu en tu mesa, siempre debe de contar con una textura suave y cremosa. Su suavidad es tal que ¡podrías comerlo hasta con cuchara! No te mentimos cuando decimos que se podría derretir en tu paladar.

En Japón están muy orgullosos de este corte, así que cuidan mucho sus estándares de calidad, se le alimenta sólo con la mejor mezcla paja de arroz, maíz, cebada y otros ricos cereales. Una vaca Wagyu pasta tranquilamente en los mejores prados y no recibe ni medicación ni hormonas para su crecimiento, además, se le deja crecer el doble tiempo que cualquier otra vaca.

La calidad de esta carne está garantizada por diversos códigos y controles como: la procedencia del animal, su crianza, su fecha de nacimiento, información donde ha sido criada y fecha de sacrificio. Adicionalmente, los estrictos códigos de evaluación, reafirman la calidad de Wagyu. Cómo hemos mencionado, los controles se basan principalmente en su marmoleado, pero también intervienen aspectos como su color, brillo, grasa, firmeza y textura.

Puedes experimentar el sabor y suavidad del mejor Wagyu en México al visitarnos en Rosa Negra, ordena nuestra Picaña de Wagyu de Kagoshima y déjate maravillar por los encantos de este tesoro japonés.

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